Juego limpio
Una novela política sobre el poder, el amor como trampa y el dictador que intentó jugar limpio.
De qué va este libro:
En un país latinoamericano innominado, el general Atilio Rionegro llega al poder a través de un golpe de estado tramado en el sepelio del presidente. Lo que nadie sabe, incluido él, es que todo fue planificado por Beatriz Borges, hija del muerto, quien eligió al general como pieza de un tablero que solo ella veía completo. Veintiseis años después, con Beatriz muerta, las olimpiadas perdidas y un documento en tinta azul sobre el escritorio que señala a su mejor aliado como el autor del atentado que casi lo mata, Atilio Rionegro tiene que decidir qué significa el poder cuando ya no hay nadie a quien querer.
Sinopsis:
La novela arranca con el funeral del presidente Juan José Borges y el golpe de estado más discreto de la historia latinoamericana: sin sangre, sin discursos, con los indígenas como única fuerza de choque y Beatriz Borges como arquitecta invisible. El general Rionegro, militar sin ambiciones políticas, acepta convertirse en el hombre necesario sin entender del todo cómo ha llegado hasta allí.
Veintiseis años después, la novela nos sitúa en las últimas horas del régimen. Atilio ya es el dictador conocido, odiado y respetado, que gestiona su soledad tras la muerte de Beatriz con ron puertorriqueño, una secretaria nueva y un documento que lo fuerza a actuar contra William Salazar, el presidente del Congreso, cerebro político de toda su carrera.
La historia se cuenta desde varias voces: el narrador omnisciente, la secretaria personal del dictador (una mujer de Belladona que observa sin poder intervenir), y los propios pensamientos de Rionegro y Salazar en su última partida. El desenlace es la paradoja de un dictador que, al final, decide hacer exactamente lo que nadie esperaba de él.
Temas y claves de lectura:
En esta novela aparecen temas como el poder como enfermedad crónica, el amor como motor político y como trampa, la lealtad entre hombres que se traicionan sin dejar de respetarse, y la relación entre el dictador y el intelectual que lo sostiene. También explora la figura latinoamericana del hombre fuerte vaciado por dentro, la corrupción como sistema de equilibrio, y la pregunta de qué queda cuando se retira el poder: si hay un hombre debajo o solo el cargo.
La novela tiene ecos de García Márquez y Vargas Llosa en su tratamiento del poder tropical, pero con una economía narrativa más cercana al thriller político europeo: sin barroquismo, con tiempos muertos llenos de significado y un humor negro que aparece en los momentos más oscuros.
Para quién puede interesar:
Si te gustan las novelas de poder político latinoamericano donde los verdaderos motivos nunca son los que se declaran. Si has disfrutado de «El otoño del patriarca» o «La fiesta del chivo» y buscas una voz más contemporánea y menos monumental. Si te interesan los personajes que hacen el mal sin ser monstruos, o que hacen el bien por razones equivocadas. Si te atrae la novela que mezcla el thriller político con el drama íntimo de una pareja cuyo amor fue también un golpe de estado. Si quieres entender cómo se sostiene una dictadura desde adentro, desde los que la administran sin haberla elegido.