Bienvenido a Hasselt
Una novela fantástica, satírica y entrañable sobre un cubano que espera en el pueblo más aburrido de los Países Bajos.
De qué va este libro:
Carlos Simón, camarero del hotel Colina de La Habana, viaja a los Países Bajos impulsado por un amor que ya se está yendo y una necesidad vaga de demostrar algo. Acaba en Hasselt, un pueblo de ocho mil habitantes a siete kilómetros de Zwolle, donde nadie entiende muy bien qué hace allí ni él tampoco. Lo que el lector sabe, y Carlos ignora, es que todo lo narra un fantasma: el espíritu de un chino muerto de hambre en los cañaverales de Cuba hace más de ciento cincuenta años, que lleva décadas esperando un vivo con visado al extranjero.
Sinopsis:
Carlos y Sandra se conocen en la iglesia de Regla, al cruzar la bahía de La Habana. Allí, una vieja echadora de cartas les anuncia sus guías espirituales: a ella una gitana, a él un chino cantonés. Lo que nadie les dice es que esos guías son reales, están presentes, y tienen sus propios intereses, sus propias peleas y su propia historia de amor entre ellos.
El chino muerto narra la historia con humor, impaciencia y una honestidad feroz. Observa a Carlos enamorarse de una chica quince años menor, comprarse un visado con carta de invitación falsa, equivocarse de tren en el aeropuerto de Schiphol y acabar en Hasselt, donde el profesor de literatura germánica Joost Van de Velde lo acoge creyendo que es un intelectual exiliado del gobierno cubano.
Desde allí la novela se multiplica en voces: el propio Carlos, Joost, su esposa Shaila, la vecina Cori, los borrachos del bar Zon y hasta Johan Cruyff, que aparece en el patio trasero con una propuesta sobre el béisbol y el Ajax. Mientras tanto, el pueblo entero debatirá si Carlos es un espía, un traficante, un agente comunista o simplemente un hombre que espera.
Temas y claves de lectura:
En esta novela aparecen temas como el amor como motor de todas las estupideces posibles, la emigración cubana vista con ironía y sin victimismo, el choque cultural entre el pragmatismo protestante neerlandés y el carácter latinoamericano, y la soledad como condición de fondo que nadie nombra directamente. También explora la identidad nacional como construcción absurda, la nostalgia como enfermedad crónica, y el poder de los rumores en una comunidad pequeña.
La novela tiene múltiples narradores —fantasma chino, profesor neerlandés, vecina, la propia Sandra en ausencia— y cada uno aporta una versión distinta y parcialmente falsa de los hechos. El humor negro y el absurdo son el hilo conductor de principio a fin.
Para quién puede interesar:
Si disfrutas de la novela con narrador poco fiable, especialmente si ese narrador está muerto y tiene sus propias motivaciones. Si te gusta el humor que no avisa y la sátira que mezcla lo pequeño con lo histórico. Si conoces la experiencia cubana del viaje al exterior y quieres verla convertida en comedia filosófica. Si te atrae la literatura que juega con los géneros sin respetarlos, la novela que parece absurda pero tiene una lógica impecable por debajo. Si alguna vez has estado en un pueblo neerlandés en invierno y te has preguntado qué demonios haces allí.