Portada de Bienvenido a Hasselt

Amor de poeta

La novela de un hombre que ama a las mujeres y es víctima de esa sensual circunstancia.


De qué va este libro:

Jesús Solís es un joven poeta cubano que pasa su vida entre La Habana y un pueblo de provincia, entre mujeres que se le van y otras que todavía no han llegado. La novela sigue sus peripecias amorosas, su expulsión de la universidad, sus noches en el malecón, la visita de un padre que lleva veinte años ausente, y una lista de doce hombres en la vida de su esposa Luca que lo obsesiona sin que entienda por qué. No es una novela de amor frustrado: es una novela sobre un hombre que confunde el deseo con la inspiración y la poesía con una excusa para no resolver nada.


Sinopsis:

La historia arranca en un callejón de La Habana, de madrugada, con Jesús borracho apoyando a Katia contra la pared mientras un policía pasa cerca. Katia tiene catorce años, Jesús un poco más, y entre ellos hay algo que no tiene nombre legal pero sí literario. Dos años después Katia se casó con Hctor, que tiene un Audi negro y le compra chicles en los semáforos.

Jesús deambula por La Habana, vende su casa en el pueblo, conoce mujeres en el malecón, se hace pasar por turista, bebe solo en bares del Prado y llama a Driana —la amiga de su esposa, la mujer que nunca le dice que sí— desde teléfonos públicos sin atreverse a hablar. Su padre reaparece después de veinte años con trescientos dólares y la noticia de que hay una lancha esperándolo para cruzar a Miami.

La novela avanza en capas temporales, sin orden cronológico estricto, acumulando mujeres, poemas sin terminar, borracheras con lógica interna y conversaciones donde nadie dice exactamente lo que piensa. El epílogo cierra en una consulta de sexología donde Jesús y su esposa Luca le explican a una doctora el problema del hombre número doce.


Temas y claves de lectura:

En esta novela aparecen temas como el deseo como forma de procrastinación vital, la poesía como refugio y como excusa, la paternidad ausente y sus consecuencias silenciosas, y la Cuba cotidiana de los noventa y dos mil con sus taxis, sus callejones, sus bares de turistas y su malecón como escenario permanente de todas las decisiones mal tomadas. También explora la amistad entre hombres y mujeres cuando el deseo lo complica todo, el alcoholismo como ritmo narrativo, y la pregunta de si un hombre puede querer de verdad a alguien cuando se quiere tan mal a sí mismo.

La novela tiene trece capítulos numerados, un epílogo con múltiples entradas, y una estructura que imita el desorden de la memoria de alguien que ha bebido pero que recuerda con precisión exactamente lo que le duele.



Para quién puede interesar:

Si te gusta la narrativa cubana urbana, la de los barrios y los malecones y los bares con camareras rubias donde nadie es de allí. Si disfrutas de personajes masculinos que fallan con talento y se lo explican muy bien a sí mismos. Si te interesan las novelas donde las mujeres son más lúcidas que los hombres aunque no las protagonicen. Si buscas una historia de amor que no romantiza nada pero que tampoco juzga. Si Bukowski te parece demasiado americano y buscas algo con el mismo pulso pero con ron, poesía y el mar de fondo.